8 de octubre de 2011

Artículo de opinión

El lenguaje nos suele jugar malas pasadas, la mayor parte de las veces lo usamos de forma automática, sin plantearnos el trasfondo de las palabras y puede ser que sea porque la historia la han escrito hombres, pero la mujer sale mal parada en muchas ocasiones. Con una sola palabra se puede obviar a la mitad de la población “estamos todos contentos con el resultado” ¿y nosotras? ¿no lo estamos también?, es tan fácil caer en esas jugarretas del lenguaje…

Tal vez os pase lo mismo que a mí, y no soláis pararos a pensar estas cosas cada vez que mantenéis una conversación… “hombre Pilar, ¿no te das cuenta que así no puede ser?”¿ no
sería más lógico decir “Pilar, mujer, ¿no te das cuenta que así no puede ser?”? ¿Nunca os habéis planteado cuantos sinónimos tiene la palabra “puta”? Ramera, prostituta, fulana, furcia, buscona, golfa, zorra…

¿Alguna vez habéis llamado a alguien “ramero” o “furcio”? No, porque son palabras que no existen. Cuando un hombre es un zorro es porque es una persona astuta o hábil para engañar y para evitar el engaño; cuando una mujer es una zorra es otro cantar.

Aunque claro, si le preguntamos al Juez del Olmo igual opina distinto, ya que según él, llamar zorra a la esposa no es un insulto ni un menosprecio para la mujer. Es curioso que en el diccionario de la R.A.E. si lo consideren como tal; será que cuando llamaban a esta señora y le decían “zorra” lo que querían decir es que guardara a las gallinas, no vaya a ser que se las comiera el animal. Por supuesto, no podíamos esperar menos de este Juez, que según fuentes del diario “el mundo” dictó al menos 8 sentencias que revocaban condenas por delitos de violencia doméstica durante el 2010.

De nada sirve promulgar leyes contra la violencia machista, si quienes deben procurar su cumplimiento fomentan este tipo de comportamiento.

Acabar con la violencia de género es responsabilidad de TODOS y TODAS, sólo cuando la sociedad en pleno se conciencie de esta gran lacra podremos acabar con ella, y por supuesto, mientras hayan jueces como el Señor del Olmo, que no consideran menosprecio alguno en palabras despectivas para la mujer, y que justifican de manera injustificable la violencia machista, no se podrá conseguir.

Aira Blaya

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