27 de julio de 2009

¿Feminismo? Sí, gracias


Partimos de la idea y concepción de que hablar de feminismo sigue siendo una cuestión mal vista en nuestra sociedad, en este mundo globalizado; una autodenominación que al ser expresada, aparta y excluye de los valores y “buenas costumbres sociales”. No es bueno ser feminista. Pensamos además que
ni siquiera nunca ha pertenecido al abanico de lo “políticamente correcto”; de aquello que en un momento hay que decir que se es, porque genera un valor añadido dentro del estatus quo social. Más bien, el hecho de reivindicarnos feministas ha generado y sigue generando sospecha, prejuicio y una actitud defensiva de
algo, que no se sabe muy bien qué es, pero desde luego, nada bueno.

Creencias como la de que el feminismo es lo contrario del machismo, que el feminismo está en contra de los hombres o que las feministas son tal, porque no las quiere nadie, continúan todavía muy en boga. “La guerra de los sexos” es el debate estrella en los absurdas tertulias televisivas. El sensacionalismo, la
simplicidad de ideas, y la vulgaridad, a la hora de explicar las luchas de las mujeres por su emancipación, llenan todo tipo de páginas, programas televisivos y debates alrededor del 8 de marzo.

Además, hoy en día, existe otra gran línea de argumentaciones en contra del movimiento feminista, que resaltan que la discriminación de las mujeres está superadísima. En este sentido, el Feminismo, con el que
nunca se ha estado de acuerdo, es algo ya obsoleto. Como si además, las personas protagonistas de estas especulaciones hubieran contribuido, en algún momento, a que la discriminación de las mujeres llegase a su fin. Existe, en buena parte de la sociedad y sobre todo en gente joven, una sensación irreal de que las
cosas han cambiado mucho y de que, aunque todavía quedan pequeños espacios de desigualdad, con políticas institucionales, tales espacios irán desapareciendo.

Sin embargo, a pesar del desarrollo legislativo en pos de la mujer, aun quedan muchos ámbitos en los que la desigualdad es el día a día, y segurá siendo asi mientras que las mujeres no tengan las mismas oportunidades para acceder a cargos y puestos de trabajo de responsabilidad y poder, mientras que se limiten los juegos de las niñas a las muñecas y las cocinitas...

Por último queremos apuntar que el feminismo no es nada malo, ni debiera ser incorrecto socialmente, el feminismo no es radicalismo en contra de los hombres ni mucho menos, el feminismo simplemente exige igualdad de derechos y oportunidades (tambien obligaciones, aunque esa parte se olvide con demasiada frecuencia) para mujeres y hombres.

1 comentario:

Juanjo Pina dijo...

Ser feminista es políticamente correcto-correctísimo. Lo que no es políticamente correcto es no adherirse a ciertas soflamas. Un abrazo para todas, chicas :-)